El fenómeno de la
Inmigración, es indudablemente una dimensión que desde Cáritas tratamos de
acoger y de acompañar.
Las personas inmigrantes no
responden a un esquema típico de marginación, no hay desestructuración personal, ni
ruptura de la capacidad de comunicación y participación (una vez superada la barrera
lingüística), ni son parados crónicos, ni dependen sistemáticamente de los subsidios
para sobrevivir. Aunque se hable de vulnerabilidad social, ésta nace más por el
desconocimiento de los mecanismos y de los hábitos de la sociedad de acogida, que de la
propia desestructuración personal y cultural características de la marginación. Esta
fragilidad es más coyuntural que estructural. Por esto hablamos de integración y
no de reinserción. |